A LA OPINIÓN PUBLICA NACIONAL : LA DIASPORA VENEZOLANA EN REP. DOMINICANA.

Los hemos visto en nuestras calles, caminando por nuestras aceras, conviviendo con nosotros, vendiendo arepas, jugos y empanadas en nuestras esquinas y parques, limpiando nuestros vehículos, vendiendo libros y objetos infantiles y de uso diario en nuestras principales avenidas, inclusive algunos han sido contratados en empresas que, dándose cuenta de su potencial y las ganas que le echan al trabajo, los aceptan y les pagan el sueldo justo, sueldo que les permite conseguir los alimentos y la dignidad que en su país no tienen por haber sido dilapidada de la manera más ruin.

Se trata precisamente de la diáspora venezolana que en los últimos años se ha incrementado en nuestro país, y que ha dejado de ser poca cosa para convertirse en tema de conversación aún de los funcionarios del Estado. Una diáspora inusitada con características particulares, que la asemejan y a la vez la diferencian de otros grupos migratorios que tradicionalmente han hecho vida en nuestro país. Indistintamente de los motivos -por todos conocidos, pero lastimosamente poco comentados- por los cuales ellos escogieron nuestro país para rehacer sus vidas y reinventarse como individuos, debemos aceptar el hecho de que ya están aquí, y en virtud de los principios cristianos en los que se basa nuestra formación humana, asistirles y darles una mano.

Históricamente, Rep. Dominicana y Venezuela han sido dos pueblos que, aunque separados por un mar de miles de kilómetros de distancia, han estado culturalmente unidos y se han apoyado en circunstancias difíciles, ayuda que ha sido reciprocada mutuamente a lo largo de los tiempos. Venezuela dio asilo a los independentistas dominicanos durante muchos años, la reconoció y apoyó en sus luchas contra Haití, España y Estados Unidos, dio cobijo y refugio a los exiliados de ambas dictaduras (Gómez y Trujillo), y más adelante, acogió a miles de dominicanos que hicieron vida y familia allá sin pedirles nada a cambio, y que hoy, ante la terrible crisis causada por el propio gobierno (devenido en tiranía al auténtico estilo del crimen organizado), han optado por regresar, siendo acompañados por millares de venezolanos, en su mayoría gente joven y preparada que, ante un futuro sombrío en su propio país, ha optado por sacar todo su potencial en tierras foráneas, a pesar de todas las cortapisas que el Estado en nuestro país, tanto a través de sus funcionarios diplomáticos como de los servicios migratorios, les han interpuesto no solamente para que no entren a nuestro país, sino para que los que ya se encuentran aquí se vayan por sus propios medios, demostrando cinismo y poca consciencia respecto al prójimo desvalido, que lejos de maltratos y humillaciones, pide a gritos solidaridad y apoyo.

Sería una muestra de ingratitud de parte de nosotros no ser solidarios ni recíprocos con quien nos tendió la mano en tiempos de necesidad, y si bien este no es un llamado para que todo el que entre a nuestro país lo haga cual “Pedro por su casa”, si es un llamado para que se despierte la consciencia ciudadana sobre este tema, y actuemos todos en consecuencia.

Por lo tanto, hago un llamado a la ciudadanía dominicana, para que nos solidaricemos con nuestros nuevos compatriotas y exijamos a nuestras autoridades respeto para con ellos en su libertad e integridad, y solidaridad para que se adapten a nuestro hermoso país que, al igual que el suyo en tiempos pasados, tiene mucho que ofrecerles. Hacerlo nos mostrará como un pueblo no solo auténticamente solidario, sino también, como un pueblo realmente civilizado que ayuda a quien realmente lo necesita, y en el proceso, nos convertirá en mejores individuos, y en sociedades dignas de respeto y admiración.

Solo a través de la unión, el respeto a la libertad y la solidaridad, contribuiremos a un mejor país donde todos, sin ninguna distinción, hemos encontrado un hogar común.

Apoyemos a los venezolanos residentes en Rep. Dominicana, y lograremos todos, el país que realmente queremos y nos merecemos.

EL CRIOLLO LIBERTARIO

2016, el año memorable

Decir que el 2016 fue un año más sería restarle méritos a todos los acontecimientos que se han suscitado. Inesperados para muchos, sorprendentes para todos, agradables o molestos dependiendo del prisma con que se vislumbren, los sucesos a nivel político, social, histórico, económico y cultural que se han dado este año dieron mucho de que hablar y ciertamente seguirá siendo tema de conversación por muchos lustros más, en especial porque esto podría ser un indicativo de un nuevo ciclo en la historia de la humanidad, y una nueva página que nuevos actores escribirán para las generaciones por venir.

Para algunos sectores desde la izquierda política, el 2016 fue un mal año en virtud de que sus adversarios – y enemigos ideológicos- en la derecha obtuvieron triunfos importantes y consiguieron poner en jaque a las ideas “progresistas” en particular, y a la nueva ola socialista y neocomunista que en general había tomado el área de la cultura y las ideas. Para los sectores del conservadurismo y el llamado “neo-conservadurismo” (especialmente los que se ubican en la llamada “alt right” o “derecha alternativa”) en este año se impuso el criterio común sobre el progresismo y la izquierda, llevando a un nuevo debate ideológico con dos extremos políticos que se consideran ambos ganadores. Sin embargo, analizando objetivamente los acontecimientos, en muchos casos primó la sensatez y el sentido común sobre el fanatismo ideológico, pesaron más los deseos de verdadera justicia y sana convivencia que la hipocresía y los ánimos solapados de venganza y retribución violenta, y en muchos sentidos, ganaron las iniciativas y deseos individuales de un mundo y una sociedad mejor donde las relaciones interpersonales y el desarrollo sean posibles sobre la base del respeto y la sujeción personal a su propia cultura y modo de vida; dicho de otra manera, ha triunfado un personalismo saludable por sobre un neo-colectivismo insano y perjudicial.

Sin embargo cabe preguntarse: ¿cuándo comenzó toda esta ola que ha sido tachada por unos como “la nueva ola conservadora” y por otros como “el retorno de la sensatez mundial”?

La respuesta a esta pregunta podríamos encontrarla no en el año 2016, sino quizás en los acontecimientos del año 2014 en Venezuela, durante las protestas antigubernamentales conocidas como “La Salida”, que no solo pusieron en jaque a Nicolás Maduro y su gobierno, sino que por primera vez mostraron el modelo neo-autoritario existente en el país sudamericano, y que había sido modelo para otros países de la región, quienes aupados por cierta bonanza económica a nivel mundial, se sintieron a sus anchas para poder imponer sus criterios en la forma de ejercer el gobierno en sus respectivas naciones. Decir que estos acontecimientos envalentonaron a los sectores conservadores sería una verdadera desfachatez de parte de quien escribe, en virtud de la realidad es que envalentonó a aquellos que se sintieron hastiados de la crisis múltiple existente –aún hoy- en el país sudamericano.

Pasó aproximadamente un año de la situación en Venezuela, y 2015 comenzó en Guatemala con el escándalo de corrupción aduanal conocido como “La Línea”, escándalo que alcanzó a las mas altas esferas del gobierno de ese país centroamericano y eventualmente terminó con el arresto y la caída del régimen del presidente Otto Morales, acusado hasta la fecha actual de haber sido cómplice de dichos actos, que no está demás decir indignaron a la ciudadanía e incluso motivaron la elección de un “outsider” a la presidencia guatemalteca.

Para finales de 2015, habían sido celebradas dos elecciones en Argentina y Venezuela, donde respectivamente un conservador, Mauricio Macri, y las fuerzas aglutinadas dentro de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD), obtuvieron la Presidencia y el control del Poder Legislativo, colocando por primera vez en jaque a las fuerzas izquierdistas y “progresistas” de dichos países. Luego llegó el año 2016, con su carga de sorpresas, agradables y esperanzadoras para unos, y terribles y espantosos para otros.

La primera sorpresa se dio en febrero de 2016, cuando los británicos escogieron salirse de la Unión Europea, lo que desde el primer momento suscitó una ola de temor y agresividad por parte de los países miembros de dicho organismo suprarregional y a la vez envalentonó a los movimientos antiglobalización, quienes vieron en esto una oportunidad de desmembrar la UE y volver a una Europa con países soberanos. Por esas mismas fechas apareció en el escenario político norteamericano un “outsider” poco común: el magnate inmobiliario Donald Trump decidió correr por la Presidencia de Estados Unidos de Norteamérica bajo la nominación del Partido Republicano (la cual obtuvo por abrumadora mayoría) y eventualmente le ganaría la elección presidencial a la popular candidata demócrata Hillary Clinton. También por esas mismas fechas Colombia, en pleno proceso para implementar la paz con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mediante unos acuerdos celebrados en La Habana, Cuba, y que debían ser refrendados en un plebiscito a celebrarse en octubre de 2016; dicho plebiscito arrojó que un poco más de la mitad de los colombianos rechazaba los acuerdos firmados en Cuba (más no necesariamente la paz en sí), acuerdos que tuvieron que ser modificados pero cuyo nuevo contenido es desconocido para las mayorías. Se podría decir que, añadiendo a todo este panorama, la muerte de Fidel Castro, líder histórico de la llamada “Revolución Cubana”, y otra serie de eventos de eventos que por falta de espacio no podrán ser mencionados en este artículo, el año 2016 fue un año negativo para los progresistas y la izquierda en general, y una especie de año positivo para sus adversarios ideológicos.

Frente a todo este panorama que se vivió en 2016 y el que se avecinaría en este 2017, caben hacerse las siguientes preguntas: ¿qué motivo al ascenso político de los grupos anti-stablishment progresista? ¿significa esto necesariamente un nuevo equilibrio ideológico y de poder a nivel mundial, o esto es solo un ciclo que durará poco tiempo en la historia de la humanidad?

La primera pregunta parece tener una respuesta muy clara: la izquierda demostró de manera abierta y descarada que sus verdaderas intenciones eran crear nuevos sistemas de opresión y exclusión basados en la victimización de las minorías y una serie de legislaciones “incluyentes” que en realidad tendían a crear fricciones y divisiones entre la sociedad, sin contemplar el diálogo o el acercamiento entre las personas. Como es natural, y frente a un clima socio-político y cultural similar al descrito en el libro de Orwell “1984”, los ciudadanos encontraron en las redes sociales un lugar donde podían organizarse y apoyarse mutuamente (similar al papel que jugaron durante la Primavera Árabe de 2011), hasta que eventualmente llegó el momento de darse a conocer masivamente en cuanto a sus ideales, y eventualmente crearon una matriz de opinión entre una mayoría de personas que, aunque perjudicadas por los progresistas bajo un sistema de “apartheid ideológico y social”, tenían las redes para expresar sus opiniones y pensamientos respecto a temas de trascendencia. A juicio de quien escribe, fue este panorama lo que eventualmente desembocó en el triunfo de un conservadurismo moderno, capaz de ofrecer soluciones concretas y en un lenguaje políticamente claro e incorrecto, libre de presiones y pragmatismos, a la vez que sencillo y llano.

Con respecto a la segunda cuestión, la respuesta pudiera dependerá de como se comporte el presente año, un 2017 que nos presentará desafíos en todos los sentidos, y que al final serán los que determinen el destino de la sociedad actual.

Al final, queda bajo el criterio de los individuos, decidir su propio destino, sino el de la sociedad en todo su conjunto. Solo podemos esperar, que este 2017 sea más tranquilo y mucho más certero y estable que el gran año que acaba de pasar.

El Criollo Libertario

OPINIÓN EDITORIAL:De anarquistas, la evasión fiscal y la radio: las opiniones de un locutor.

Desde que me envolví en el libertarismo y el anarcoindividualismo supe de inmediato que mi labor, junto a la de muchos otros con quienes comparto el mismo punto de vista tanto en mi país como alrededor del mundo, no pasaría desapercibida para ciertos sectores afines al Estado que temen la desaparición del mismo y una eventual desaparición de sus monopolios y controles a nivel político, socio-económico y cultural. Lo que voy a relatar a continuación es prueba de que nuestras actividades son bien conocidas y a la vez temidas por estos grupos.

Por estos días el Sr. Magín Díaz, presidente de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) de la República Dominicana reveló, tras asumir su cargo en el actual gobierno reelecto, que un estudio realizado entre 2013 y los primeros 4 meses de el año en curso, la evasión fiscal había sido del 70% a nivel nacional (siendo que el subporcentaje para la capital era de aproximadamente el 90%), siendo que la recaudación real era de solo un 5% y el restante 25% estaba “bajo análisis e investigación”, además de que se reportaron atrasos “sospechosamente deliberados” en la recaudación fiscal correspondiente a los períodos 2014-2015, y que el año siguiente empezó con cuentas atrasadas. Como es de esperar, aseguró que la evasión fiscal era “el segundo deporte favorito de los dominicanos, después del béisbol” y que esta práctica colocaba a la Rep. Dominicana en un riesgo fiscal sin precedentes en el país, que había que crear una “cultura fiscal responsable”, entre otras cosas que no mencionaré aquí por ser repetitivas y monótonas.

La reacción de algunos comunicadores no se hizo esperar. Pocos días después, cuando parecía que todo había sido olvidado, un conocido programa de radio conocido como “El Gobierno de la Mañana”, compuesto por una plana de locutores de diversas líneas políticas (aunque todos estatistas y tendentes al progresismo) discutieron este tema y uno de ellos señaló que la razón por la cual la evasión fiscal aumentó tanto en poco tiempo se debía “a la labor de los anarquistas”.

Citaré de manera no textual sus palabras: para este señor (por tratarse de un hombre entrado en años), “los anarquistas dominicanos no son como los locos que viven tirando bombas ni ondeando volcanes (la bandera roja y negra de los anarcocomunistas, ya que la bandera de los anarcocapitalistas es llamada popularmente “ la abeja”)”, sino que elaboran una agenda muy inteligente a través de lo que el denominó “manipulación ideológica del pueblo”, predisponiéndolo contra el Estado y entre otras cosas, tildó a los anarquistas y quienes los apoyan como “malagradecidos” por “no agradecerle a un Estado que cumple su papel como es debido (esto es, mediante pagar impuestos y acatar las leyes por muy injustas e irracionales que estas sean)”, y en general, expresó su preocupación porque este movimiento, al que está demás decir que tildó de “obedecer a intereses oscuros y peligrosos”, estaba creciendo entre mucha gente joven y profesional que estaba leyendo “ideas desfasadas, desorientadoras y sumamente espantosas e inmorales”, y quizás en un atisbo de extraña genialidad, atribuyó esto a un Estado “que no se ha preocupado por la juventud, por lo cual debe cumplir su papel de orientador de jóvenes para enseñarles que es mejor un Estado funcional que una anarquía brutal, autoritaria y salvaje”. El resto de lo que dijo fueron criticas ácidas y poco condescendientes para los comerciantes y micro-empresarios, para quienes exigió “sanciones ejemplificadoras” que demostraran el castigo que se merecen todos los evasores, porque “castigando severamente a estos, se corrigen los demás”.

De todo esto, saqué las siguientes conclusiones:

1.- Las ideas de libertad individual plena y de una sociedad sin Estado ciertamente están calando entre muchos dominicanos de diversas profesiones y ocupaciones, quienes ante la presencia de un Estado cada vez mas abusador, derrochador, ineficiente y corrupto, han optado por buscar mecanismos para socavarlo y demostrarle que contra hombres libres no hay poder capaz de subyugarlos.

2.- Claramente, esta labor no ha pasado desapercibida ni para el Estado ni para sus aliados y esbirros, quienes buscarán cualquier método para evitar lo que es inevitable: el hartazgo hacia el Estado y su eventual desaparición no a través de la violencia, sino de las ideas.

3.- La labor de mucha gente joven ha sido primordial para enseñar y conseguir nuevos adeptos para el libertarismo/anarquismo, incorporando en esto a quienes, sin saberlo hasta ahora, son los verdaderos saboteadores al Estado: los pequeños comerciantes, artesanos y micro-empresarios que no solo saben que los impuestos son un robo, una estafa y un fraude, sino que muchas veces, le hacen el frente con su inteligencia, avidez y mente clara para los negocios.

Agradezco infinitamente a quienes colaboran conmigo en esta importante y pesada tarea de llevar las ideas de verdadera libertad a las personas, pues es a través de nosotros que se creará una verdadera humanidad Libre, Próspera y Feliz.

EL CRIOLLO LIBERTARIO.

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EN LINEAS GENERALES: OPINIONES SOBRE LA “PAZ” EN COLOMBIA, EL VOTO DOMINICANO EN LA OEA ANTE LA SITUACION EN VENEZUELA Y LA SALIDA DE LA GRAN BRETAÑA DE LA UNION EUROPEA.

La semana que está finalizando ha estado plagada de noticias y acontecimientos que deben ser analizados de la manera más objetiva posible, por cuanto son hechos de mucha trascendencia regional y a la vez mundial.

Comenzaré por una noticia que ha acaparado la atención de América Latina y el mundo: el inminente fin del conflicto interno de Colombia y la firma de los acuerdos para el cese bilateral del fuego en ese país. Sobre el mismo han existido presunciones, rumores e ideas respecto a la celeridad, lentitud, forma y cumplimiento del mismo, pero un hecho es innegable: el conflicto interno colombiano, entre distintas fuerzas políticas, militares, guerrilleras y paramilitares, había sido – aparentemente hasta el jueves -, el más largo del continente americano con 52 años de duración, y cuyos efectos son, si bien calculables, difíciles de asimilar: aproximadamente 250 mil muertos, 7 millones de desplazados internos y 50 mil desaparecidos es el – presumible – saldo final de esta guerra interna, cuyo final se avizora próximo a suceder. Sin embargo, ¿se puede afirmar que una vez las FARC abandonen las armas y se sometan a lo establecido en los eventuales acuerdos de paz, llegarán las tan anheladas “Paz y Tranquilidad” a ese país? La respuesta a esta interrogante es, desafortunadamente negativa, por la siguiente razón:

Si tomamos en cuenta que éste ha sido un conflicto largo en el cual muchas veces la guerrilla colombiana ha hablado de paz y roto subsecuente y frecuentemente sus promesas, es natural la absoluta (y patente) desconfianza de los colombianos hacia los guerrilleros y sus simpatizantes políticos, una desconfianza que no desaparecerá de la noche a la mañana y que seguirá siendo tortuosa; sin mencionar claro está, los deseos de venganza reprimida de muchas víctimas quienes, en caso de no acceder a la justicia y reparación que tanto esperan, la buscarán por su propia mano, y quien escribe esta opinión, no descarta que muchos de los que pasarán a ser ex-guerrilleros serán ajusticiados una vez intenten re-insertarse en la vida civil. A nivel político, será bastante difícil (aunque quizás no imposible) la inserción de los jefes guerrilleros en la política, por las razones ya expuestas.

En conclusión: la “Paz” en Colombia no será algo instantáneo ni duradero, sino tortuoso, difícil y lleno de escollos que, a la larga o a la corta, no podrán ser llenados adecuadamente.

Con respecto a la situación de Venezuela, mi postura es harto conocida y no creo necesario volver a repetir el tema. Sin embargo, la postura del gobierno dominicano, si bien no sorprende y puede causar opiniones encontradas, amerita cierto análisis de parte de un servidor que, sin justificar tan bochornosa acción, buscará explicarla para brindar luces al respecto, y en el proceso, emitiré mi propia postura personal.

En la votación del día de ayer el gobierno dominicano, dando instrucciones a su embajador, se unió al grupo de los 13 países que pidieron no escuchar el Informe del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), haciéndole el juego a los intereses del gobierno venezolano de Nicolás Maduro, con el propósito de desviar la atención respecto a la gravedad de la crisis en el país sudamericano. Los otros 20 votos positivos permitieron que se escuchara dicho informe, que contó con las consabidas groserías e insultos de la canciller venezolana (como se ve, esta gente carece de preparación diplomática) y las correcciones y reprimendas por parte del Presidente de dicho organismo. Independientemente de este hecho, es de mencionar y destacar que la sospechosa actitud del gobierno de Danilo Medina respecto a Venezuela ha dejado mucho que decir y desear tanto a lo interno de Rep.Dominicana como en muchos países de América. Sin mencionar el compromiso de Petrocaribe y las aparentes presiones del gobierno bolivariano sobre su par dominicano, un hecho es innegable: Venezuela ya no tiene con qué financiar su propaganda diplomática y política, y el gobierno dominicano está consciente de ello, y junto a ésto, tiene pleno conocimiento de el viraje ideológico de muchos países de América Latina y el Caribe (cambio ideológico que también alcanzó a Rep.Dominicana y se expresó en algunas victorias electorales de la oposición en materia municipal y legislativa), y frente a esta situación, han optado Danilo Medina y su camarilla por adoptar una postura de cautela diplomática y política, que sin embargo, y a juicio de quien escribe, no está siendo bien aplicada y puede traer, en el mediano y largo plazo, consecuencias severas a nivel político, económico y de las relaciones exteriores.

En ese mismo tenor, aprovecho, como ciudadano de la Rep.Dominicana, para desvincularme de todas las acciones emanadas o elaboradas por quienes gobiernan en mi país, por cuanto dichas acciones no me representan ni siquiera en mis aspiraciones y buenos deseos para con el pueblo venezolano, postura que comparto con la gran mayoría de mis compatriotas, quienes por demás, anhelamos Libertad, Felicidad y Prosperidad.

El último tema a tratar es el resultado del referéndum respecto de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, cuya población optó ayer, con el 51.8% de los votos, salir de la misma por cuanto muchos entendieron que, a nivel económico y político no era conveniente. De cierto es que la Gran Bretaña, aún perteneciendo a la mancomunidad que desde finales del siglo XX rige sobre Europa, mantuvo una mayor autonomía en temas comunes de Europa que muchos de sus integrantes, siendo el único país de Europa que no utiliza el euro, y manteniendo una legislación social y migratoria muy fuerte con respecto a los refugiados de Oriente Medio. Estos y otros factores, incluyendo la percepción de flaqueza política del Primer Ministro David Cameron y la falta de aceptación hacia los laboristas, motivaron que la población votara, de manera mayoritaria, por salirse de la Unión Europea por no encontrarla acorde con los intereses británicos. Como es natural, esta decisión generó reacciones muy variadas a nivel mundial, lo que refleja la preocupación del mundo político respecto a sus relaciones diplomáticas: ahora los países europeos, americanos y de otras latitudes tendrán que lidiar con el hecho de que no solo la Gran Bretaña ya no se acogerá a los dictámenes europeos, sino que además, el ejemplo anglosajón puede inspirar a otros países a buscar su secesión del resto de países que integran la Unión Europea. Es ciertamente una situación que podrá convertirse en una crisis si no se acepta el hecho de que los británicos han hecho uso de su capacidad de elección para ir contracorriente, lo que ya está generando, al momento de escribir estas líneas, mucha confusión y malestar a nivel político, diplomático y económico.

De estos tres acontecimientos podemos sacar la siguiente lección: en la medida en que cambian las sociedades su modo de pensar, son capaces de lograr grandes avances (o grandes retrocesos), y es deber de éstas demostrarle a sus gobiernos y al mundo en general, el gran potencial que tienen cuando se trata de luchar por la consecución de sus anhelos y deseos. Los sucesos que se han dado en esta semana son para reflexionar y tomar acciones en procura de preservar y defender nuestra Libertad e Identidad frente a aquellos quienes procuran una nueva dictadura moderna, y contra quienes los amantes de la Libertad hemos procurado combatir para conseguir una sociedad mas libre, feliz, próspera y verdaderamente justa.

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De Elecciones y Abstencionismo: Mis motivaciones para no ir a las urnas.

A menos de 2 días para que se celebren las elecciones del 15 de mayo, algunas personas muy cercanas a mí me han preguntado quién es mi candidato favorito a la Presidencia de la República, y en menor medida quiénes serán mis preferidos a los demás cargos de elección popular. Mi respuesta ante tales cuestionamientos suele ser muy sencilla: “me abstengo de concurrir a las urnas y de depositar mi voto”. Es ahí donde las reacciones de la más diversa índole se despiertan: unos me recuerdan que “el voto es un derecho y un deber ciudadano”, mientras que otros me acusan de no creer en la democracia y ser “malagradecido con quienes dieron sus vidas y esfuerzo por conseguir la libertad y los derechos”, y solo unos pocos respetan mi postura y no preguntan más, ya sea por mera cortesía o simplemente para evitar discusiones bizantinas.

Es entonces, pues, que a través de este texto pienso explicar de manera muy analítica y con total sinceridad, el por qué he optado por no concurrir a votar, no solo en estas elecciones generales, sino en cualquier otra elección extraordinaria (léase, referendo o plebiscito) que pueda presentarse en el futuro inmediato o remoto.

Si lo vemos desde un punto de vista totalmente cercano a lo que es la realidad (tanto subjetiva como objetiva), las elecciones, y el juego de la democracia en general, no cumplen ni suplen todas las necesidades de la ciudadanía; para empezar podríamos decir que el juego democrático electoral es equiparable a un circo donde se unen las voluntades y las aspiraciones individuales que son manipuladas y manipulables por los candidatos y los partidos y organizaciones que los respaldan, pero que, salvo muy raras excepciones, representan las aspiraciones y verdaderos deseos de los individuos quienes, por motivos y razones que solo ellos conocen, deciden apoyar a dichos candidatos. En la mayoría de los casos que he podido observar y tratar, muchos lo hacen por interés o manipulación. Quienes, en estas elecciones a celebrarse el 15 de mayo, votarán por el actual Presidente, lo harán porque les interesa su permanencia en el poder, que para ellos se traduce en más infraestructuras , en más “obras de bienestar social”, en más empleos y una mejorada “justicia social”, que no es más que un oximóron lingüístico o solo un pleonasmo ideológico sin una definición concreta (y por demás, sin tomar en cuenta que todas esas obras gubernamentales se logran gracias al dinero que viene de los ciudadanos a través de los impuestos); quienes votarán a los demás candidatos (ya sea el principal contendor, o los otros 6 contendores) lo harán por las mismas motivaciones – ampliadas e hiperinfladas por ellos mismos en sus propuestas de gobierno- , o simplemente porque anhelan un cambio que lleve al poder sus supuestas buenas intenciones, y digo “supuestas” porque si las analizamos de manera individual y concienzuda, nos llevaríamos la más espantosa de las sorpresas en la abrumadora mayoría de los casos. No negaré que muchos de los que van a las urnas creen con total honestidad en la democracia y las virtudes que de ella se cree que emanan, más sin embargo, la propia naturaleza de la democracia es, en esencia, autoritaria: los ciudadanos escogen, en su -presunto- libre albedrío la opción que consideran mejor, esto es, expresan su voluntad mediante el voto en unos comicios. De toda la voluntad ciudadana se desprenden dos voluntades: una voluntad mayoritaria, que resulta ser la ganadora, y una voluntad minoritaria, que resulta ser la perdedora, y por tanto, tiene que sujetarse a la voluntad de la mayoría, quien le “garantiza” – y esto lo escribo así porque todos los que leerán esto saben cual es la realidad – y el derecho al disenso y la opinión.

¿En dónde se encuentra, entonces,el espíritu de libertad que tanto pregonan la democracia y sus simpatizantes? ¿No será esto pues, imposición de una voluntad sobre otra, y por tanto, una violación a la libertad de quienes se opusieron a las propuestas de sus victoriosos contrincantes? Es en estos casos, que el voto depositado en los comicios solo representa el deseo de unos individuos de subyugar, coaccionar y amedrentar la voluntad de otros individuos, lo cual es, por defecto, una actitud liberticida y, por lógica elemental, autoritaria.

Examinemos ahora el aspecto moral del voto en sus dos vertientes principales: la voluntad del votante y su responsabilidad antes, durante y después de los comicios.

En los sistemas democráticos siempre se hace énfasis en la libre voluntad de los individuos, y más aún en épocas de campaña electoral, cuando los partidos y los candidatos sustentados por éstos salen a las calles y a los lugares más recónditos del país buscando el voto de toda la población, en una especie de competencia en cada partido, con su candidato a la cabeza, se lanza al ruedo a presumir la cantidad de personas a su favor, la calidad de sus propuestas, e inclusive, el nivel de solvencia moral de sus candidatos y los partidos que representan. Quienes apoyan a Danilo Medina (el Presidente-candidato) y a su reestructurado “Bloque Progresista” destacan la cantidad de simpatizantes que le siguen, la cantidad de promesas cumplidas durante sus cuatro años de mandato ( sin mencionar las que faltan por cumplir si es reelecto), su altísima popularidad, e inclusive, su sencillez y su trato humano; los simpatizantes de Luis Abinader hacen lo mismo y junto a ésto, despotrican -ocasionalmente movidos por la emoción- contra el candidato contendor, toda vez que realzan las cualidades morales de su líder y rebajan las de su contrincante. Y ni hablar de los otros 6 candidatos, que se acusan y difaman entre ellos y luego se enfilan contra los dos principales contendores, en una pelea entre muchos gallos donde solo resultará victorioso el que sea más fuerte y que posea los mejores recursos.

Como es costumbre en los países donde la democracia impera, estos recursos se traducen en spots electorales, dinero para los gastos de la campaña (que los provee el órgano electoral competente, en el caso dominicano de la Junta Central Electoral), y miles de millones de pesos que se utilizan para las concentraciones, caravanas y, sin que este detalle se me escape, en remunerar a los militantes previamente convocados con cifras de dinero que, desde un punto de vista moral y ético-social, son apenas unas migajas inicuas para sustentar el vicio, la miseria momentánea y las carencias morales de un conglomerado que vive del populismo cual si fueran parásitos extrayendo la sustancia vital de un organismo viviente. Frente a un panorama como este ¿se puede hablar de una voluntad verdaderamente libre, y apta para ejercer el voto? Y hablando en ese mismo tenor, ¿ es realmente el voto un derecho, que viene con el individuo desde su nacimiento y que cesa con su muerte, o una concesión legal otorgada por el Estado/Gobierno -y privativa de éste- y que puede ser arrebatada según la conveniencia estatal? La respuesta a estas preguntas están en lo que establecen la Constitución, la legislación electoral vigente y las jurisprudencias que tratan debidamente la materia; se trata más de una concesión y un deber que da el Estado a través de sus organismos (que en ningún caso son autónomas, sino totalmente dependientes del Estado), y que en muchos casos es obligatorio, sin importar que dicha obligación se imponga de manera implícita o explícita.

Recordemos que “derechos” no son siempre sinónimo de “libertades”; existen derechos que aseguran ciertos grados de libertad, como también existen derechos que no contemplan una libertad absoluta. En ese sentido, el votante que asiste a unos comicios solo ejerce la concesión otorgada por el Estado, sin mencionar que suele tener, en la abrumadora mayoría de los casos, una voluntad que se encuentra manipulada y viciada por factores externos que coaccionan, de manera muy sutil, su libre capacidad de elección y por ende su libertad. Quien vota cree estar convencido de que su opción es la correcta y que va a ser beneficioso para el país entero (incluyéndolo), sin detenerse a pensar que, en realidad, lo correcto y lo incorrecto en Política no son valores absolutos, sino relativos. Quien vota lo hace creyendo que asegura el futuro propio y el de los suyos, pero en realidad, solo asegura la permanencia de los mismos males que denuncia en la campaña y que tienen una sola y única raíz: el Estado y sus métodos de manipulación, coacción y coerción.

Es inmediatamente después del fragor de la campaña y los comicios electorales (o si acaso antes y muchos después de los mismos) que el ciudadano se da cuenta de que su voto no es mas que una herramienta al servicio del control estatal y de quienes lo sustentan, y que en ningún caso, representó su voluntad (que como dije anteriormente, está manipulada) ni mucho menos sus sueños y aspiraciones, y es ahi donde vienen el desencanto, la tristeza y la frustración: “doy mi voto convencido de una manipulación, solo para que mi libertad, mis deseos y mis sueños sean echados en saco roto y no sean tomados en cuenta por el Estado”, o dicho de otra manera, “fui a votar para que mi individualidad y mi libertad sigan siendo cercenadas por parte del Estado”. Es una situación que se ha dado a lo largo de la historia de la democracia y que, desafortunadamente, se repite como un círculo vicioso que se puede romper en todos los aspectos, si se unen voluntades verdaderamente libres que deseen romper con ese círculo.

Después de haber expuesto todos estos alegatos, que expongo mis motivos para no concurrir a las urnas y, por defecto lógico, abstenerme de votar:

La primera razón obedece a mi libre voluntad y capacidad de elección para escoger lo que, en mi raciocinio, me conviene y/o me perjudica; y en este caso, dados todos los factores y motivaciones que expuse más arriba, me es conveniente no ejercer la concesión que me hace el Estado para que marque las caras y logotipos de los partidos con los cuáles está demás decir, que no me representan y con los cuáles nunca me he identificado, ni creo que tampoco me identificaré mientras vida tenga por delante. Todo eso, sin mencionar que en la Ley Electoral vigente no existe ningún artículo ni disposición que establezca la obligatoriedad del voto.

La segunda razón es más moral que política. Al ser los comicios, desde mi punto de vista, un circo donde se manipulan voluntades y deseos de la manera mas obscena, participar de dicho evento me haría cómplice de un acto inmoral, y debido a mis principios y valores, simplemente no puedo hacerme partícipe de una farsa que me perjudique como individuo y ciudadano honesto.

La tercera razón se relaciona, en ciertos sentidos, con la segunda. Al yo no sentirme identificado ni con los métodos del Estado, y junto a este, con los partidos y sus representantes, realmente ir a unos comicios a votar por ellos no cambiaría mi relación con estos tres elementos, de manera que, al menos en el sentido moral, las razones que tendría para sufragar son nulas.

La cuarta, y última razón, es simplemente que sobre la base de todo lo argumentado, no estoy para nada de acuerdo con seguir las reglas del Estado, ya que no tiene capacidad moral, ni mucho menos socio-jurídica, para hacerme expresar mediante aquella concesión llamada “derecho al voto”, instrumento por demás maniqueo e inmoral resultante de un sistema falaz y esencialmente autoritario. En este aspecto, muchos podrán argumentar que la democracia no es perfecta; ni lo niego ni lo afirmo, estoy enterado de ello, y de hecho ningún sistema humano de gobierno es perfecto, sin embargo, la imperfección humana no es excusa (y ni siquiera es válida) para justificar los atropellos injustificados que se cometen por omisión o comisión estatal; el voto es, por tanto, un acto de excesiva genuflexión a la voluntad estatal que yo, un hombre verdaderamente libre, me rehúso a hacer.

Antes de concluir con este texto, quiero tocar algunos detalles que no pretendo dejar pasar, pues seguramente me preguntarán por ello. Es muy probable que, a partir de todo lo que se ha leído, mis amables lectores me pregunten sobre el voto en blanco o el voto en nulo. En la Rep. Dominicana no es posible el voto en blanco puesto que la legislación electoral vigente no lo permite, y por lo tanto, se hace imposible. En cuanto al voto nulo, si bien le reconozco como un método de protesta pacífico y válido en muchos sentidos, sin embargo, votar nulo, por más que sea visto como un acto de valentía y disidencia, implica que quien opta por ello, ejerce la concesión otorgada por el Estado para ir a los comicios, y por ende, aunque desobedece al Estado al rayar la boleta entera, demuestra su fe en la democracia, y a la vez, le hace el juego a su autoritarismo benévolo y subliminal. En ese sentido, si bien el voto nulo es respetable, tanto desde mi óptica personal como también de todos los demás, no lo considero un método adecuado para cuestionar el dominio del Estado.

Para concluir con este ensayo, debo decir que siento mucho respeto hacia aquellos que defienden el voto y creen fervientemente en la libertad y los derechos. Son personas que ciertamente merecen dicho respeto y encomio en razón de su sinceridad, la pureza de sus principios y la nobleza de los ideales que sustentan. A todos aquellos que se merecen honra y respeto por la honestidad de sus ideas y argumentos, que se les otorgue debidamente. Sin embargo, en virtud de lo anteriormente expuesto, he decir y reconocer que sus percepciones son erróneas – aunque sinceras-, pero no por ello, deben ser menospreciadas.

Se me hace imperativo, dado todo lo que he expuesto aquí, que mi punto de vista sea conocido, no para imponer mis ideales, sino para que, a partir de éstos, nos sentemos en un diálogo ameno y sincero que nos permita conocer otra clase de gobierno que a la larga, puede ser beneficioso para todos: el gobierno de los individuos libres.

Terminaré este texto con una frase del jurista y pensador estadounidense Lysander Spooner: “Un hombre no es menos esclavo porque se le permita cambiar de amo cada cierta cantidad de años”.

Solo el día en que los individuos aprendamos a ser verdaderamente libres, podremos alcanzar una sociedad próspera, feliz, y lo más importante, verdaderamente Libre.

El Criollo Libertario.

Dominicana Decide 2016

Carta abierta a Nicolás Maduro (de un Anarcoindividualista en el Caribe)

Sr. Nicolás Alejandro Maduro Moros.

Presidente de la Rep. Bolivariana de Venezuela.

Estimado Nicolás:

Ha pasado mucho tiempo desde la última carta que te escribí y que se difundió en ciertas redes sociales que seguramente conoces y que en más de una ocasión has tratado y sigues intentado coaccionar y hasta eliminar inútilmente del mapa. En esa última misiva te expliqué, hace más de dos años, el motivo por el cual los venezolanos que te repudian exigían tu renuncia y los posibles escenarios que podían darse si te rehusabas a dimitir de un cargo que, lastimosamente, has ostentado no solo de manera espuria (según el sentir de una inmensa mayoría de venezolanos) sino que ostentas de una manera evidentemente torpe, ridícula y por demás, lamentable.

Al momento que te escribo esta misiva las cosas en Venezuela y en la región han cambiado y seguirán cambiado porque real y efectivamente las cosas deben de cambiar; has perdido a uno de tus aliados estratégicos (Argentina) y otros de tus aliados estratégicos han perdido su poderío e influencia en la América Latina, perdiste el control de la Asamblea Nacional de una manera sumamente estrepitosa, una derrota electoral aplastante que seguro habrás sentido en lo más profundo de tu orgullo y amor propio, simplemente por el hecho de que, cual mal perdedor, no admites que sencillamente el pueblo decidió castigarte votando por la oposición – a la cual yo también he criticado – y otorgándole el privilegio y el honor de llevar su voz ante el Parlamento, y no solo eso, sino que lo hizo con una mayoría que has tratado infructuosamente de cercenar mediante presuntas argucias legales que cada día tienen el menor efecto y que provocan no solo tu rabia y tu indignación, sino que te hacen cada día mas propenso a la oligofrenia, la insensatez y la torpeza en el plano político. El país que gobiernas está cada día más cerca de la hora de un final catastrófico, con hambre, miseria, sangre, putrefacción en todos los ámbitos de la vida, desesperación y una espantosa inhumanidad, sin mencionar la escasez de raciocinio, sentido común y hasta buen sentido del humor que antes caracterizaba a los venezolanos; esto Nicolás, no es el resultado del “capitalismo neoliberal” ni de la “guerra económica” de los cuales tanto hablas y que incluso llegaste a admitir, de la manera más falaz, que te derrotó, para luego venir con una supuesta ofensiva que parecen más los amagos contra unos enemigos imaginarios en medio de una noche lóbrega, que una verdadera estrategia multisectorial para resolver todos los problemas por los que atraviesan los venezolanos; todo lo contrario, esto es el resultado de las políticas nefastas, infantiloides, improvisadas y muy mal planificadas, no solo de tu gobierno, sino el de quien te precedió, cuya muerte, por cierto, está envuelta bajo un velo de misterio con visos de rumores que seguramente conoces bien, pero que por miedo, o por insana conveniencia, te rehúsas a revelar o reconocer. Pero ese, mi para nada estimado Nicolás, no es el punto que quiero tratar, ese punto lo trataremos tu y yo, junto al concierto de todos los venezolanos, en otra carta.

El punto a tratar aquí es sencillamente, todo lo que ha pasado desde la última vez que te escribí y pretendo, si tu presunta escasa capacidad de memoria, comprensión y análisis te lo permiten, ayudarte a recordar aquellos detalles que te expuse para reflexión y que tu, por motivos que solo tú conoces, preferiste olvidar de forma deliberada o simplemente no les prestaste la atención.

Podríamos comenzar con el hecho de que durante mucho tiempo, y en dos misivas diferentes, te expliqué que las cosas en Venezuela solo podrían empeorar si permanecías en el mando político, y efectiva y realmente sucedió: la escasez de alimentos y medicinas se acrecentó, la electricidad llegó a su nivel más bajo, la delincuencia se tornó más agresiva, y junto a todo eso, tu popularidad llegó al punto en que se encuentra casi al tocar el núcleo de la Tierra. Sin mencionar Nicolás que tu consabida ignorancia, insensatez y falta de juicio es más grande, puesto que conociendo toda esta situación (espantosa por demás), lejos de pensar bien el camino por el que va el país y rectificar el rumbo, optas por profundizar cada día más la crisis, y junto con ella, la agonía en que viven muchos venezolanos. De ser cierto que esto lo haces adrede, ciertamente te diré que no solo eres el peor de todos los gobernantes, sino un verdadero monstruo, un excelso orcopolita al que no le interesa la suerte ni siquiera del recién nacido que apenas nace en Venezuela es abandonado a su suerte y expuesto a miseria y sin sabores. El peor de todos los engendros serías en caso de que toda esta crisis haya sido una idea malignamente elaborada y deliberada.

Mas sin embargo Nicolás, esto es un tema sobre el cual no deseo redundar, no porque no me interese hacerlo, sino porque tu propia incapacidad para comprender la complejidad de estos asuntos es abrumadora, aunque no sorprendente si tomamos en cuenta que, conforme a tus propias palabras, ves y a escuchas al fallecido Hugo Chávez en aves cantoras, duermes en donde descansan sus restos y encima de todo eso, afirmas otros tantos hechos que, de ser cierto, te podrían meter en serios problemas ante lo sobrenatural, no solo porque estás jugando con cosas que merecen mucho respeto, sino que además, por todas estas cosas te puede ir sumamente mal, y no solo a ti, sino a toda tu camarilla, pues quien te escribe esta carta tiene entendido que ellos también se han dedicado a molestar aquellas cosas reales pero no pertenecientes a este mundo, con resultados que pudieran ser nefastos.

En ese mismo sentido, me llegó hace poco una noticia que aterrorizó no solo a muchos venezolanos creyentes, sino a muchos otros allende Venezuela; se trata de aquella noticia según la cual se encontraron y posteriormente se sacaron elementos y objetos utilizados en brujería y demás artes oscuras (especialmente aquellas ligadas a la santería y demás ritos derivados). De ser cierta esta noticia -como al efecto parece ser cierta- le has acarreado a Venezuela el peor de los suplicios; la has puesto a merced de fuerzas que son realmente incontrolables y cuyos propósitos no son esencialmente positivos, alejando Venezuela de toda fuente de bondad, ética y rectitud. Esto lo digo Nicolás porque, desde el punto de vista de la vinculación del hombre con los dioses y de las consecuencias y responsabilidades generadas de dicho vínculo, la raíz de muchos de los problemas en el país que gobiernas no es solo de tipo económico, político y social, sino también de tipo emocional y espiritual, puesto que una población con una seria problemática emocional y espiritual, es no solo una sociedad destruida, sino que también, es una sociedad inoperante e incapaz de vislumbrar las mejores cosas. Todo esto Nicolás, es responsabilidad tuya y del sistema político, social, económico y cultural que se ha implementado en tu país desde la caída de Pérez Jiménez (aunque convengamos que Pérez Jiménez tampoco era un pastelito con pasas), el SOCIALISMO, que si bien era un socialismo tibio a la manera de los Estados de Bienestar y Democráticos, era un régimen socialista. Lo único que hizo Chávez fue profundizar y exteriorizar un modelo que ya existía, y darle no solo su toque personal, sino convertirlo en un sistema tanto o más represivo y moderno, con el suficiente maniqueísmo como para camuflar muchas cosas que hoy, gracias a esas mismas redes sociales y medios digitales que buscas torpemente cerrar, se han conocido y conocerán alrededor del globo terráqueo.

Lo cierto es, Nicolás, que Venezuela llegó a un punto de quiebre, de no retorno, del que sólo se puede rectificar si se toman las medidas de urgencia e inteligencia que precisa el país, pero como bien has de saber, para ello se requiere de personas con la capacidad y la independencia de tomar, planear y ejecutar dichas medidas; en otras palabras, esas personas no pueden ser de tu gobierno, sino de otro gobierno, pero no un gobierno centralista ni socialista, ni de ninguna índole vinculada al Estado, sino un gobierno de ciudadanos por los ciudadanos, y que representen y respondan a los intereses de todos los venezolanos. Esto es: la abolición del Estado actual y su sustitución por la libre determinación de los individuos soberanos.

Por lo tanto Nicolás, termino esta misiva con una exhortación, no solo para ti (que seguramente no entenderás el contenido de esta carta) sino para todos los venezolanos (que son quienes verdaderamente leerán y comprenderán todo lo que está aquí escrito): reflexiona sobre la situación actual, porque si no lo haces y tomas la decisión más inteligente (abandonar el poder y entregárselo a los ciudadanos), los venezolanos, una vez superen su letargo, lo reclamarán por todos los medios que tienen a su disposición, y esta vez, no habrán aliados que te socorran, porque para ese día serán muy pocos y desprestigiados los que opten por brindarte alguna ayuda.

Piensa en todo ello Nicolás, porque el tiempo que te queda, se hace cada vez más corto, y si apuestas al olvido de los venezolanos, te recuerdo: nada hay oculto bajo el sol, y no hay mal que se olvide y quede impune.

Saludos Cordiales,

                                                                       El Criollo Libertario

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DE LA RELACION ENTRE ANARQUISMO Y CRISTIANISMO: UNA OPINION PARA REFLEXIONAR.

He visto que entre muchos libertarios y anarquistas existe una amarga polémica respecto de la compatibilidad entre anarquismo y cristianismo (solo por mencionar una determinada creencia, pues perfectamente puede ser cualquiera), y considero que mi opinión en este respecto, desde mi postura como libertario/anarcoindividualista y cristiano.

Si desde la anarquía entendemos que nuestro objetivo es alcanzar la mas plena libertad y la creación de una sociedad libre de las coacciones y prohibiciones emanadas por el Estado/Gobierno y quienes lo representan, podremos entender, por añadidura, que nuestro deber es defender la libre determinación de quienes, en el ámbito de su capacidad de elección, han optado por creer en una deidad o ente espiritual al que consideran único y superior a todo lo existente, aun cuando muchos de nosotros no estemos de acuerdo con dicho patrón de creencias.

Contrario a lo que muchos creen, ni el cristianismo ni ninguna otra religión es la causante de los males que han asolado a la humanidad durante siglos, sino la misma esencia humana de querer vencer, dominar y en muchos casos, causar y provocar daño, sufrimiento y destrucción para con sus semejantes. La misma Biblia lo establece en Eclesiastés 8:9, donde dice textualmente “que el hombre ha dominado a su semejante para perjuicio suyo”. Nótese que esta expresión indica que la base de la dominación y sufrimiento entre los hombres no se encuentra en la religión o en una determinada ideología, sino en la mera naturaleza humana, tendente a la soberbia, al orgullo insano, y toda suerte de actitudes negativas harto conocidas. Lo que si es cierto (y esto lo puedo afirmar sin temor a equivocarme), es que el ser humano se ha escudado en la religión y las diferencias políticas e ideológicas para imponer sus motivos y pretensiones, una historia que por demás, todos nosotros conocemos de sobra.

En lo referente al cristianismo – que reitero, puede ser cualquier otro sistema de creencias, pero hablo de este por ser el tema que nos toca- y su relación con el anarquismo, podríamos hacer bien si entendemos los siguientes puntos:

1.- Jesús de Nazareth, o Jesucristo, no vino a la Tierra a implementar un sistema religioso diferente al judaísmo de su época, sino a enseñarnos a ser mejores personas mediante la reflexión y meditación personal, practicar las buenas costumbres, la misericordia, el perdón, la unión y cultivar una buena relación con Dios, para en el proceso, convertirnos en mejores individuos, y por extensión, en buenos ciudadanos.

2.- Jesucristo jamás planteó atentar contra la libertad individual, sino que todo lo contrario, siempre alentó a sus discípulos y seguidores a hacer uso de la lógica, el razonamiento, el libre albedrío y la capacidad de elección, planteando estas cuestiones a través de parábolas que la gente comprendía a la perfección.

3.- Dios nos otorgó la vida y el libre albedrío, esto es, la capacidad de pensar por nosotros mismos y elegir lo que nos conviene y lo que no, estableciendo en su Palabra que entre los individuos debía existir el respeto mutuo, así como la solidaridad y la cooperación voluntaria en un espíritu de comunidad ( conceptos que son la base del Derecho Natural y el Iusnaturalismo). Cabe destacar, que para nuestro Creador, los gobiernos humanos, sean estos civiles o eclesiásticos, no tienen cabida en sus intenciones para con la humanidad, y solo existen por permiso divino.

4.- Muchos de los grandes pensadores del libertarismo y del anarquismo han sido o son cristianos, de diversas denominaciones. Entre ellos podemos mencionar a Frederic Bastiat, Leon Tolstoi, Ernesto Sábato, Lysander Spooner, Peter Maurin, entre otros tantos. Para ellos, y para muchos anarquistas que son cristianos en la actualidad, la búsqueda de la libertad está justificada espiritualmente y citan las enseñanzas del mismísimo Jesús, algunas de las cuales se oponen a la existencia de establecimientos verticalistas tales como la Iglesia. Ellos creen que todos los individuos pueden entrar en comunión directamente con Dios y eventualmente unificarse en paz bajo este Dios personal.

Lo cierto es, que ni las creencias religiosas ni la ideología política que una persona profese es garantía de su grado de bondad o maldad; lo será la forma en como guía su conducta, su relación para con su prójimo, y el respeto que se tenga a sí mismo y a las vidas de quienes le rodean.

Los anarquistas que libremente han optado por seguir siendo cristianos, son, a juicio de quien escribe, tan respetables como aquellos quienes, haciendo uso de su libre voluntad, han optado por no creer en Dios ni en Jesucristo. Por tanto, obligar a aquellos que profesan el cristianismo a abandonarlo o tratarlos siquiera como individuos inferiores, es no solo una actitud autoritaria, sino arrogante y en el proceso, contraria a la libre voluntad de los hombres, y mas aún, al plan de Dios de forjar un mundo de hombres libres, prósperos y felices, una promesa que, en la Biblia , se ha mantenido constante y sonante desde el principio hasta el final.

Por tanto, y a modo de conclusión, ser cristiano y ser anarquista es totalmente compatible, por cuanto implica la más absoluta libertad del individuo para creer en una deidad o no, libertad en la cual ninguna autoridad, estatal o eclesiástica, se puede entrometer, y menos aún, si dicha autoridad alega profesar una ideología que alegar proteger, defender y garantizar, las más plenas y absolutas libertades individuales.

Espero que con este texto, se pueda dar fin a tan amarga polémica, y que en el proceso, se enriquezca el debate para fomentar el pensamiento analítico y crítico, una capacidad que, para alegría de unos y pesar de otros, nos fue otorgada por Dios.

Spooner-Tolstoi

SOBRE LA EXPULSION DE IMAGENES DE CHAVEZ Y BOLIVAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE VENEZUELA: ALGUNAS PRECISIONES Y OPINIONES.

12509361Algunos de mis seguidores me han preguntado que opino acerca de la decisión tomada por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Dr. Henry Ramos Allup, de retirar tanto las fotografiás del fenecido presidente de ese país, Hugo Chávez, como del retrato digitalizado de el Libertador Simón Bolívar.

Como es harto conocido, en todos los países de tradición democrática (salvo las dictaduras, como China, Corea del Norte y Vietnam), las sedes de los Parlamentos son lugares donde se da el debate de ideas para elaborar una propuesta definitiva de país, y por ende, es considerado un espacio multipartidista donde, ante todo, deben de primar el dialogo franco y abierto junto a la concertación, entre diversas facciones ideológicas con sus naturales divergencias y contradicciones en cuanto se refiere a un modelo de Nación.

La decisión de el Sr. Ramos Allup, fue por ende, apegada a una realidad que se ve en muchos países donde existe un modelo democrático, y en los cuales muchas veces el personalismo no tiene lugar. Modelos de este tipo se ven en la mayor parte de las democracias occidentales, y aun en países de dudosa reputación institucional y democrática, se prohíbe colocar fotos de Presidentes a menos que sean retratos oficiales, y por demás uno solo. Claro está, entre otros símbolos que se encuentran en las sedes parlamentarias, se encuentran las banderas, escudos e inclusive, los retratos de los Padres de la Patria y hasta de las consideradas “flores nacionales”.

La Asamblea Nacional de Venezuela, fue – aunque muchos se rehúsen a admitirlo – , como en efecto se había convertido, durante los 17 años de gobierno chavista, un espacio donde solo hubo lugar para el monólogo de un solo partido (el PSUV), y donde el disenso se convirtió en delito político, llegando a asimilar este cuerpo legislativo, en un Congreso Partidista o inclusive, a los modelos parlamentarios de los países donde impera el autoritarismo. El cambio de mando y la toma de posesión de curules por parte de la mayoría opositora cambió las reglas de este juego, para ira y despecho de la ahora minoría oficialista y sus incondicionales, quienes parecieran no haber asimilado el voto castigo del 6 de Diciembre pasado y actúan como personas rabiosas e irracionales, como seres primitivos que se rehúsan a evolucionar y entender que su momento ha terminado y que es hora de aceptar la realidad, cambiar de discurso y abandonar las actitudes negativas.

En mi opinión personal, y a pesar de mis serios cuestionamientos al Estado/Gobierno y las instituciones e individuos que lo representan, considero acertada y hasta cierto punto correcta, la decisión de expulsar las imágenes de Hugo Chávez y el retrato digitalizado (por demás, erróneo) de Simón Bolívar “el Libertador”, por cuanto las razones expuestas ameritaban tal cambio de escenario, y que por demás, profanan la libertad de los individuos para no ver u observar ciertas imágenes que pueden causar repugnancia, desprecio y enfado (como en efecto lo causaban las mencionadas imágenes, según las opiniones de quiénes me han comentado sus opiniones al respecto). Si el PSUV-GPP considera que dichas imágenes tienen un valor “sagrado” e “importante”, es cosa de ellos, y por ende, tienen total libertad para poseerlas y colocarlas en sus sedes partidarias, donde podrán brindarles los cuidados y la “veneración” que ameritan. Como bien dijo Ramos Allup -y en eso concuerdo personalmente con él, a pesar del lenguaje extremadamente llano que utilizó para dar a entender su punto de vista- los únicos símbolos que real y efectivamente corresponden a dicho edificio y órgano legislativo, son su Bandera y su Escudo, puesto que considero, por demás, que colocar o no el retrato de Simón Bolívar queda a opción tanto de los 167 diputados, como de los empleados de dicho Parlamento.

Por demás, considero que – a pesar de mis desacuerdos históricos con Bolívar, aunque le reconozco sus dotes como Jefe militar y Estadista- se podrían colocar también los retratos y fotografías de otros próceres venezolanos, como Francisco de Miranda y José Antonio Páez, quienes por demás, dieron su vida por la Libertad e Independencia de Venezuela. Colocar dichos retratos ahí sería, a mi humilde juicio, el mejor homenaje para dichos colosos.

Pero también, la mayoría opositora debe de comprender que quienes los escogieron como sus representantes, lo hicieron esperanzados por su mensaje de Cambio y Unidad en un país donde la crisis económica, la escasez, la delincuencia y la conflictividad ideológica (se estima que el 2016 será un año extremadamente cruel y castigador para Venezuela, según expertos) han dejado una profunda huella negativa, y si bien es cierto que hay que dejar bien en claro que las reglas del juego han cambiado, no menos cierto es que la principal labor de dichos legisladores es principalmente, llevar consigo los deseos y aspiraciones de sus electores.

Y en ese mismo tenor, el pueblo venezolano debe constituirse, esencialmente, en observadores del proceso político que está tomando auge no solo en su país, sino en todo el Continente, por cuando el hartazgo de la población respecto del rampante descaro y autoritarismo de sus gobernantes se ha hecho patente, y no dudan en expresar por cualquier medio posible, sus aspiraciones de Libertad, Justicia y Felicidad.

A la larga o a la corta, el único capaz de liberar a un país del desastre autoritario, es el mismo Pueblo, compuesto este por individuos conscientes de su libertad, y con las herramientas tanto para cuestionar al Estado/Gobierno, como para socavarlo y anularlo de ser necesario.

Ciertamente, puedo decir, con total honestidad y humildad, que el camino a la Libertad se está labrando, y se hace a buen ritmo: sin prisa pero sin pausa, lograremos todos, si nos unimos bajo el estandarte de la Libertad, alcanzarla y llevarla a feliz término.

Esta es, al final, la mejor de todas las metas a alcanzar en la vida: ser Libres, Prósperos y Felices.

SOBRE LAS ELECCIONES PRIMARIAS DEL PARTIDO DE LA LIBERACION DOMINICANA: ALGUNAS OBSERVACIONES.

PLD2015Algunos de mis lectores y seguidores me han pedido una opinión respecto de las Primarias del Partido de la Liberación Dominicana celebradas el 13 de diciembre de 2015, y considero oportuno, pasado ya  un día después de que terminara este certamen electoral, hacer las siguientes observaciones:

1.-Estas elecciones internas del Partido de la Liberación Dominicana fueron vistas, tanto por una larga línea de analistas como también por muchos dirigentes de dicha agrupación política como un medio de limar las asperezas y asegurar la unidad dentro del oficialismo tras las amargas luchas intestinas entre dos sectores claramente personalistas (leonelistas y danilistas)*, a pesar de que la cantidad de candidatos resulto ser mínima por cuanto la mayoría de estos fueron confirmados por encuestas y por consensos, tras la alianza realizada con el Partido Revolucionario Dominicano para participar en las elecciones generales del 15 de mayo de 2016.

2.- Lastimosamente, y a pesar de lo planificado, este proceso electoral estuvo viciado desde el principio por la falta de coordinación: las primarias estaban previstas para iniciar a las 8:00 A.M. y terminar a las 5:00 P.M., y en la cual estaban convocados cerca de 2.6 millones de militantes y simpatizantes empadronados del PLD para escoger entre cerca de 15,000 precandidatos a senadores, diputados, alcaldes y concejales en todo el territorio nacional. Sin embargo, en la mayor parte de los colegios electorales habilitados para este certamen electoral hubo retrasos en la llegada de las urnas, llevando a que las votaciones en estos centros fueran retrasadas por aproximadamente 1 a 2 horas, y en otros, debido a la afluencia tardía de algunos votantes, que el proceso se extendiera después de la hora establecida en algunos centros de votación.

3.- Lejos de ser un proceso donde se pudieran limar las asperezas propias de la evidente división interna en el PLD, este certamen electoral se convirtió, en algunos casos, en un reflejo agresivo y hasta violento de dichas fracturas, especialmente en plazas electorales importantes como Santiago de los Caballeros (en el norte de Rep. Dominicana) como en Barahona (sur), donde los simpatizantes de uno y otro bando, dentro del mismo partido, se acusaban mutuamente de robo de urnas en algunos colegios electorales, e incluso donde hubo heridos y hasta muertos – hasta este momento se reportan 2 muertos, uno en Barahona y otro en la comunidad de Ciruelitos, en Santiago – así como suspensiones en las provincias de Dajabón (noroeste, frontera con Haití) y San Pedro de Macorís (este de Rep. Dominicana).

4.- A pesar de que hubo votaciones mayoritariamente pacíficas y organizadas en muchos de los centros habilitados, muchos de los participantes en este certamen electoral interno manifestaron, entre otras cosas, nerviosismo respecto del resultado de las mismas, y hasta denuncias de campañas silenciosas en los centros y mesas de votación, así como el temor de que se pudieran desatar actos de violencia en ellos.

5.- A pesar de que el PLD intentó por todos los medios dar cobertura exclusiva de estas primarias en todos los medios, la actividad mediática también estuvo pendiente de las nuevas alianzas opositoras: en este día, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC, centroderecha), otrora aliado al PLD entre 2009 y 2014, anunció su alianza electoral con el Partido Revolucionario Moderno (PRM, socialdemócrata), de cara a las elecciones generales de 2016. Una muestra de que las alianzas políticas se atan y desatan según intereses pragmáticos, nunca principistas.

En general, podemos concluir que el día de hoy, como todos los domingos del presente año, estuvo muy movido en cuanto a actividad partidista se refiere, y a pesar de que las elecciones internas del PLD podrán ser vistas por algunos como un “ejemplo de democracia y civilidad”, lo cierto es que la conflictividad que se vio en las mismas pudiera servir de ejemplo de lo que vendrá en las elecciones de 2016, donde se elegirán 4,213 cargos de elección popular, entre Presidente, Vicepresidente, diputados, senadores, alcaldes y concejales, y ante tal panorama, que poco a poco comienza a definirse, los dominicanos debemos de estar más que preparados.

Ciertamente, quien escribe espera que el año 2016 sea un año de grandes cambios y grandes retos, donde la inteligencia e integridad de todos los involucrados será puesta a prueba, para escoger, primordialmente, entre la Libertad y la Tiranía.

Como bien se dice, “la voluntad ciudadana es un bien precioso que hay que resguardar”, y para ello, se hace necesario entrenar esa voluntad y llevarla por caminos de responsabilidad, rectitud, y disciplina.

A la larga o a la corta, es deseo de quien escribe, que sea el Pueblo quien decida en su libre albedrío, y que su decisión sea respetada por todos.

 

 

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(*) A pesar de pertenecer al mismo partido, tanto el expresidente dominicano, y actual presidente del PLD, Dr. Leonel Fernández Reyna, como el actual Mandatario Nacional, Lic. Danilo Medina Sánchez, se han convertido en líderes dentro del mismo partido, cada uno con sus propios proyectos políticos personales, llevando a cabo una lucha intestina por el control de dicha agrupación política, no por diferencias ideológicas, sino personales, demostrando de este modo el grado de permeabilidad del particularismo, el populismo y el subdesarrollo político, denunciado insistentemente por el fundador del PLD, Juan Bosch, en el sistema político dominicano.

SOBRE POPULISMO Y ELECCIONES ( CON REFLEXION Y ALGUNAS FOTOGRAFIAS).

Las siguientes fotografías son de un mitin de la campaña reeleccionista del Presidente-Candidato Danilo Medina Sánchez  de cara a las elecciones generales del 15 de mayo de 2016, y son muestras claras del populismo y la demagogia de la cual somos víctimas en nuestros países, y estas son más inicuas aun porque son financiadas por el Estado-Gobierno.

 

En resumidas cuentas, el evento se dio a las 5:00 pm (hora de Rep. Dominicana) en el Malecón de Santo Domingo, donde participaron tanto los simpatizantes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD, centro) como los de sus simpatizantes del llamado “Bloque Progresista” -que aglutina partidos minoritarios del más amplio espectro político-ideológico- para la proclamación de Danilo Medina como Presidente, Michelle Ortiz, del Partido Acción “Liberal” como diputada ante el Congreso por el Distrito Nacional, junto a Cristina Lizardo (presidenta del Senado, por la provincia Santo Domingo) y Reinaldo Pared Pérez (Secretario General del PLD y Senador por el Distrito Nacional, además de ex-presidente del Senado) a repetir en sus cargos legislativos , del oficialista Juan de los Santos para repetir en la alcaldía de Santo Domingo Este, y de Roberto Salcedo para repetir en la alcaldía de la capital, un evento en que se alquilaron autobuses tanto del transporte público como de empresas privadas, hubo ron, cerveza y empanadas, y hasta bailes eróticos en plena tarima y delante de hombres, mujeres, niños y ancianos que usaban gorras oficialistas y ondeaban banderas tanto del oficialismo como de los aliados, con militantes cobrando entre RD$500 y RD$1000 (US$11 y US$22/€9 y €18, dependiendo del país donde se haga la conversión), y donde se prometían RD$2000 (US$44/€36) a la que mejor bailara.

 

Si me pidieran una opinión al respecto, solo podría decir lo siguiente:

 

Si bien yo no me opongo a las campañas electorales y mucho menos me opongo al sistema de elección popular ni mucho menos a la libertad de los individuos para votar, lo mismo que no me opongo a la existencia de partidos políticos ni movimientos de expresión ciudadana, me opongo fervientemente a que utilicen esta clase de eventos para la demagogia, las desinhibiciones, la indecencia, el populismo y la inmoralidad. Considero que son eventos que ante todo, deben ser serios y en los que se den propuestas claras y precisas sobre las cosas que necesitan los países.

 

Lo que se ve en estas fotografías son un claro ejemplo de lo que sucede en un país cuando el populismo (encarnado en cualquier ideología, al margen que esta sea de “derecha” o “izquierda”) suplanta la auténtica libertad y la suplanta con el libertinaje.

 

Por demás, los dejo con estas imágenes para que, si lo desean, puedan escribir sus opiniones en la caja de comentarios.

 

Gracias por su atención.12355333_10153578071426998_606045767_n12336338_10153578071361998_2011891737_n12346902_10153578071296998_462468162_n12346669_10153578071211998_752544847_n12355092_10153578070601998_1975358155_n12348409_10153578070741998_661980888_n12336425_10153578070511998_333104777_ndanilo-encabeza-masiva-caravana-en-la-capital